Fumarolas : 13 abril 2015, lunes, San Hermenegildo
Murcia, las once en España, que en El Salvador serán las cinco de la madrugada. Si cierro los ojos, lo veo mejor: el Sol que nos alumbra permanece en el centro, y la Tierra gira alrededor de su eje y del Sol. Por estos movimientos, de izquierda a derecha, amanece antes en España que en América. Más claro que el agua de manantial.
Lo que no me cabe en la cabeza es que el planeta lleve tantos años y milenios donde está y que siga dando vueltas con esa precisión de reloj suizo, sin variar un milímetro, sin caer al vacío, y que nosotros podamos dormir sin morirnos de miedo.
Me hace gracia oír a algunos que no quieren volar en un avión porque temen un accidente, y que no vean que la Tierra es otro avión, veloz donde los haya, que vuela a más de mil por hora, sin repostar en gasolineras, con el vacío más espantoso a sus pies.
-Ayer te dije que Pascal pensaba lo mismo de un náufrago que se viera solo en una isla. Y fíjate en la diferencia. Ese náufrago tocaría tierra firme con sus pies. Con encontrar qué llevarse a la boca no tendría problemas. Pero en una nave dando vueltas al Sol, con peligro de salirse de su órbita, ¿qué esperanzas tendría de seguir con vida?
De ahí que yo en vez de un hombre perdido en una isla, pensara en una manzana suspendida en el aire donde un día apareciera un gusano pensante, para demostrar que Dios existe. No hace falta otra cosa para saber que tiene que existir ALGUIEN con mayúsculas, superior a cuanto podamos pensar, que mantiene el orden en el Universo.
Francisco Tomás Ortuño. Murcia
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