19 noviembre 12 : La memoria permanece
Murcia, las diez, en el comedor. Si te fijas, ayer me pasé de escribir.
-¿Cómo fue eso?
-Nos fuimos a Santana el viernes por la tarde.
-¿Y en Santana no se escribe?
-Estuve en otros menesteres.
-Pensarías que ibas a descansar.
-No sé si lo pensé, pero lo hice.
-¿Es que te cansa la escritura?
-¿Quieres dejarme en paz? Que no escribí y punto.
-Oigo a tu nieto por la cocina con su abuela.
-Es Pablo, que ha pasado mala noche y los papás lo han mandado con los abuelos.
-No lo veo mal, que si va al Colegio y no hace más que toser…
-No respiraba bien y lo llevaron a la Arrixaca a medianoche.
-Pobres padres.
-Por eso nacen los hijos cuando son jóvenes; a otra edad no podrían soportar la paliza.
-Las cosas están bien dispuestas; cuando tienen energía tienen los hijos: todos nacen cuando las madres tienen sobre los treinta años. Luego se seca el manantial, aunque quisieran seguir teniendo.
-Las cosas están bien dispuestas: A los veinte se casan y tienen hijos; después los crian, y luego son abuelos.
-Por eso las abuelas gozan tanto con los nietos. No son suyos pero piensan que lo son. Se autoengañan. Creen que vuelven a tenerlos.
-Es que viven de recuerdos, porque la mujer nace con la misión de ser madre. Cuando no puede tenerlos sufre mucho.
-Siendo así, la naturaleza debería ser más buena con ella. O quitarle los recuerdos, como a los gatos, o quitarles la vida. Pero vida y recuerdos no casan bien. A mi gata le quitaron los hijos y pronto olvidó que los había tenido.
-Algo así debería de ser. Que de treinta o cuarenta queda mucho camino hasta salir por el foro, como los futbolistas. Hay animales que al nacer se emancipan de los padres y viven por su cuenta, pero otros como los niños no pueden estar solos. Por eso, que la dejaran unos años más para darles el pecho. Pero de unos años a ochenta algunas veces son muchos años.
-Es verdad, que el sufrimiento no se apaga, y es mucho el sufrimiento.
-Las abuelas son así dos veces madres: con los hijos primero y con los nietos después.
-¿Y si los hijos no tienen hijos que darle?
-Sufren mucho. La mujer sufre dos muertes: una de mayor, sobre los cuarenta, y otra de vejez, y no se sabe cuál es peor. Porque morir cuando es su hora por vejez no es agradable; pero ver que es joven y no puede ser madre es peor.
-Hay casos en que no se resignan al papel de ser mayores.
-¿Y qué hacen?
-Salen de fiesta con las hijas como una amiga más.
-Debe ser triste ver que la mirada de los hombres resbala por sus carnes fláccidas.
-Más drama de lo que crees. Y si se quedan en casa, como ropa en el arcón, lloran sin que las vean. Y es lo mismo. La mujer es una especie digna de estudio. Cuántos casos reales se darán en la vida cotidiana. ¿No es drama ver que el hijo la abandona por otra mujer cuando se casa? ¿No es drama ver que no puede lo que otra sí puede?
-Yo creo que la culpable de los mayores sufrimientos es la memoria. Sin memoria no comparaba y no deseaba tener lo que otras tienen.
-O los sentimientos. Estos están ahí y no se borran. La memoria permanece, pero los sentimientos la acompañan de por vida.
-Si la memoria no fuera acompañada de sentimientos no sufría tanto. Es lo mismo que les pasa a los hombres en general, que se acuerdan de cuando eran niños y jugaban a la pelota y podían saltar y correr y sienten pena. Si solo quedara en recuerdos, pero lo malo es que van con sentimientos de la infancia.
-Viene a ser lo mismo. Las mujeres quieren lo que ya no pueden y los hombres no pueden lo que quisieran.
-Si la vida se acabara cuando ha cumplido su misión estaba resuelto el problema.
-Pero entonces el papel de abuelo desaparecía, y los nietos quedaban huérfanos de su figura.
-Vamos a dejarlo como está, Claudio, que por lo visto es lo mejor. Lo que hace falta es conformarse con lo que corresponde: Cuando madre, a disfrutar como madre; cuando abuela, a disfrutar como abuela. Y así.
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