Fumarolas : 10 abril 2015, viernes, San Estanislao
Murcia, las once, en mi camerino. El sol no ha salido ni creo que vaya a salir. Dijo Mónica ayer que el fin de semana sería lluvioso por el Sureste peninsular. Y hasta nombró a Murcia, que, por lo general, se la salta como si no existiera. “Lloverá por Almería, por Valencia y por el resto de la costa mediterránea”.
En una ocasión, mandé una nota al periódico: “¿Acaso no ven que Murcia está ahí, muy cerca de Alicante, con un mar en su interior, y pueblos tan famosos por sus vinos como Jumilla, tan notables por sus muebles como Yecla o tan relevantes por su alcurnia como Lorca? Pues publicaron mi nota pero luego seguían suprimiendo a Murcia en sus pronósticos.
-Tienes razón, que Murcia no es como Cataluña, que quiera ser independiente. Se quedó sin Albacete y no dijo ni mu. “Será mejor así”, pensó. Cartagena se enfada a veces, pero ella no se ofende. Por eso, cuando Mónica u otros se la saltan, correría a decirles que la nombren, por favor, que ella es también como el resto de las regiones.
Entra mamá con la gata en su jaula, donde la llevamos cuando va a Santana. Cuando sale de la jaula, corre por los pasillos. Hay que llamarla para que se tranquilice: “¡Sara, Sara!”. Ella maúlla asustada. Y yo ¿qué puedo decirle? Si comprendiera, le diría que esta tarde viene un señor importante al taller a dar una charla a las mujeres. Pero, ¿cómo darle a Sara explicaciones?
Pronto se hará a la casa. “Los perros son de los dueños y los gatos de las casas”, dice una máxima o sentencia. Y estos dichos son como los refranes: hijos de la experiencia. Han nacido porque se observan infinidad de casos y dan lugar a la síntesis del aforismo. Como si dices: “Año de nieves, año de bienes”, han tenido que pasar muchos años para ver que era así.
Francisco Tomás Ortuño. Murcia
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