martes, 14 de abril de 2015

Envidia.

Fumarolas : 14 abril 2015, martes, San Justino

Fragmento

-La gente en España no quiere huelgas, Pancracio, a ver si te enteras; la gente quiere tranquilidad, un partido de fútbol como el de esta tarde-noche y una cerveza  con los amigos.

-¡Vamos a la huelga, Macario!
-¡Déjame en paz, Argimiro, que estoy bien así!
-¿No ves que hay huelga general?
-Di que no estoy, Argi, que nadie va a echarme en falta.

-¿Sabes que hay votaciones en Cataluña?
-¿Y qué se va a votar?
-Su independencia.
-¿Qué independencia, Argimiro?
-La independencia de España, Macario.
-¿No fue ya un dos de mayo esa guerra?
-Aquella fue de los franceses, Macario, cuando Castaños ganó en la batalla de Bailén.
-Con lo bien que se vive sin huelgas ni votaciones. La gente no sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Debe ser una enfermedad, como la carcoma. Un mueble es feliz y de pronto es atacado por el insecto y ya la tienes. “¡Déjame en paz, que yo no me he metido contigo!”. Pues quiera o no quiera tiene que defenderse. ¿Y las oliveras que son atacadas por una mosca? Lo mismo. Cuando mejor vive el olivo viene la mosca a chupar sus jugos y acaba con ella.
-O el hombre.  Con lo bien que estaba en el Paraíso y vino el Demonio a molestar. Ya no paró. Luego Caín mató a su hermano. Y eran cuatro gatos, que luego… Fue el maldito Demonio, que no le dejó parar nunca.
-Pero esa mosca que ataca a la oliva ¿qué tiene que ver con el demonio?
-Pues sí tiene que ver, que es un ataque indirecto el suyo que repercute en los hombres, Argi. El Demonio sabe lo que se hace. Hay guerras directas, de hombres contra hombres, y guerras indirectas, que son las que destruyen cosas que el hombre necesita. Parece que no, pero el Demonio, que es astuto y malo donde los haya, sabe cómo atacar y de qué manera. Pero siempre su enemigo es el hombre. ¿A él qué le va que un animal mate a otro o que un insecto acabe con la cosecha de la aceituna? Él busca hacer daño al hombre.
-¿Y por qué será que la tiene tomada con él?
-Por envidia, Argimiro, está claro. Él vivía antes tan ricamente y el hombre acabó con su tranquilidad.
-¿Cómo?
-¿Qué pasa con los hermanos? Todas las atenciones van al mayor hasta que viene otro. Entonces nacen los celos. Pues eso tuvo que pasar al Demonio cuando Dios creó al hombre. “Hagámosle a imagen y semejanza nuestra”. Y cuando lo vio cerca maquinó lo peor para destruirlo. Todo empezó allí. Fue la envidia, que es el pecado más difícil de vencer. Mira si tuvo envidia Satanás o Lucifer, que logró que Dios lo echara del Paraíso, que le quitara los dones preternaturales que le había dado y trajera la enfermedad y la muerte que antes no tenía. Por envidia, lo tengo claro. No pudo aguantar al hombre que había nacido después que él.
-¿Y Dios lo consintió?
-Dios sabe mucho. En su plan ya estaba que fuera así, para que el hombre alcanzara la gloria por méritos propios.
-¿Cómo por méritos propios, Argimiro?
-Dotó al hombre de libertad y de voluntad, y dijo: “El que venza a Satanás, y solo ese, vendrá conmigo al Cielo para siempre”.


Francisco Tomás Ortuño.  Murcia

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