miércoles, 15 de abril de 2015

Dineros.

Fumarolas : 15 abril 2015, miércoles, Sta. Basilisa
Fragmento
…
-Nada mejor que estar uno ocupado en algo que le gusta.
-Eso sí es verdad, que lo peor es cruzarse de brazos y no hacer nada. Al que no hace nada le falta ilusión.
-Justo, lo has dicho bien: el que no hace nada es que está  moribundo. Si la sangre corre por las venas, el pensamiento busca hacer algo.
-¿Y si no lo encuentra?
-Buscar ya es una actividad.
-Si tú lo dices… ¿Has sabido lo de Chaves y Griñán?
-¿Qué había de saber?
-Que tienen Cuentas millonarias en Suiza. Los Tribunales tienen la palabra.
-No la hagas y no la temas, que hay cosas que tienen las patas muy cortas, y más bien pronto que tarde, terminan sabiéndose. ¡Cuántos políticos han caído en la trampa! Prueban a ver si nadie los ve y se llevan lo que no es suyo. No piensan que solo son administradores de los ciudadanos.
-Es Avaricia: De no tener a ser dueños de tanto, no ven que son meros administradores.
-Pero en Democracia, ¿no hay una Oposición que vigila al Partido en el poder? ¿No serán tan culpables los que han gastado como los que han dejado gastar?
-¿Y la Comunidad Europea, tampoco ha visto que se gastaba mucho en cosas innecesarias como aeropuertos o trenes que no iban a ninguna parte? Deben de cambiarse los papeles para que funcione bien un país.
-¿Qué quieres decir?
-En vez de que los que administran los dineros paguen a los ciudadanos, que fuera al revés. Cada mes un sobre con el sueldo justo y sin pasarse.  ¿Qué es eso de que manden en nuestras vidas y haciendas si el dinero es nuestro?


Francisco Tomás Ortuño.  Murcia

martes, 14 de abril de 2015

Envidia.

Fumarolas : 14 abril 2015, martes, San Justino

Fragmento

-La gente en España no quiere huelgas, Pancracio, a ver si te enteras; la gente quiere tranquilidad, un partido de fútbol como el de esta tarde-noche y una cerveza  con los amigos.

-¡Vamos a la huelga, Macario!
-¡Déjame en paz, Argimiro, que estoy bien así!
-¿No ves que hay huelga general?
-Di que no estoy, Argi, que nadie va a echarme en falta.

-¿Sabes que hay votaciones en Cataluña?
-¿Y qué se va a votar?
-Su independencia.
-¿Qué independencia, Argimiro?
-La independencia de España, Macario.
-¿No fue ya un dos de mayo esa guerra?
-Aquella fue de los franceses, Macario, cuando Castaños ganó en la batalla de Bailén.
-Con lo bien que se vive sin huelgas ni votaciones. La gente no sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Debe ser una enfermedad, como la carcoma. Un mueble es feliz y de pronto es atacado por el insecto y ya la tienes. “¡Déjame en paz, que yo no me he metido contigo!”. Pues quiera o no quiera tiene que defenderse. ¿Y las oliveras que son atacadas por una mosca? Lo mismo. Cuando mejor vive el olivo viene la mosca a chupar sus jugos y acaba con ella.
-O el hombre.  Con lo bien que estaba en el Paraíso y vino el Demonio a molestar. Ya no paró. Luego Caín mató a su hermano. Y eran cuatro gatos, que luego… Fue el maldito Demonio, que no le dejó parar nunca.
-Pero esa mosca que ataca a la oliva ¿qué tiene que ver con el demonio?
-Pues sí tiene que ver, que es un ataque indirecto el suyo que repercute en los hombres, Argi. El Demonio sabe lo que se hace. Hay guerras directas, de hombres contra hombres, y guerras indirectas, que son las que destruyen cosas que el hombre necesita. Parece que no, pero el Demonio, que es astuto y malo donde los haya, sabe cómo atacar y de qué manera. Pero siempre su enemigo es el hombre. ¿A él qué le va que un animal mate a otro o que un insecto acabe con la cosecha de la aceituna? Él busca hacer daño al hombre.
-¿Y por qué será que la tiene tomada con él?
-Por envidia, Argimiro, está claro. Él vivía antes tan ricamente y el hombre acabó con su tranquilidad.
-¿Cómo?
-¿Qué pasa con los hermanos? Todas las atenciones van al mayor hasta que viene otro. Entonces nacen los celos. Pues eso tuvo que pasar al Demonio cuando Dios creó al hombre. “Hagámosle a imagen y semejanza nuestra”. Y cuando lo vio cerca maquinó lo peor para destruirlo. Todo empezó allí. Fue la envidia, que es el pecado más difícil de vencer. Mira si tuvo envidia Satanás o Lucifer, que logró que Dios lo echara del Paraíso, que le quitara los dones preternaturales que le había dado y trajera la enfermedad y la muerte que antes no tenía. Por envidia, lo tengo claro. No pudo aguantar al hombre que había nacido después que él.
-¿Y Dios lo consintió?
-Dios sabe mucho. En su plan ya estaba que fuera así, para que el hombre alcanzara la gloria por méritos propios.
-¿Cómo por méritos propios, Argimiro?
-Dotó al hombre de libertad y de voluntad, y dijo: “El que venza a Satanás, y solo ese, vendrá conmigo al Cielo para siempre”.


Francisco Tomás Ortuño.  Murcia

lunes, 13 de abril de 2015

Orden en el Universo.

Fumarolas : 13 abril 2015, lunes, San Hermenegildo

Murcia, las once en España, que en El Salvador serán las cinco de la madrugada. Si cierro los ojos, lo veo mejor: el Sol que nos alumbra permanece en el centro, y la Tierra gira alrededor de su eje y del Sol. Por estos movimientos, de izquierda a derecha, amanece antes en España que en América. Más claro que el agua de manantial.
Lo que no me cabe en la cabeza es que el planeta lleve tantos años y milenios donde está y que siga dando vueltas con esa precisión de reloj suizo, sin variar un milímetro, sin caer al vacío, y que nosotros podamos dormir sin morirnos de miedo.
Me hace gracia oír a algunos que no quieren volar en un avión porque temen un accidente, y que no vean que la Tierra es otro avión, veloz donde los haya, que vuela a más de mil por hora, sin repostar en gasolineras, con el vacío más espantoso a sus pies.
-Ayer te dije que Pascal pensaba lo mismo de un náufrago que se viera solo en una isla. Y fíjate en la diferencia. Ese náufrago tocaría tierra firme con sus pies. Con encontrar qué llevarse a la boca no tendría problemas. Pero en una nave dando vueltas al Sol, con peligro de salirse de su órbita, ¿qué esperanzas tendría de seguir con vida?
De ahí que yo en vez de un hombre perdido en una isla, pensara en una manzana suspendida en el aire donde un día apareciera un gusano pensante, para demostrar que Dios existe. No hace falta otra cosa para saber que tiene que existir ALGUIEN con mayúsculas, superior a cuanto podamos pensar, que mantiene el orden en el Universo.


Francisco Tomás Ortuño.  Murcia

domingo, 12 de abril de 2015

Pascal.

Fumarolas : 12 abril 2015, domingo, San David

Murcia, las ocho y lloviendo. Sigo leyendo el libro “Pensamientos”, de Pascal, que dicho sea de paso, debió de ser un fuera de serie: el mismo Descartes se resistía a creer que un niño de quince años hubiera escrito su “Tratado de las secciones cónicas”. Luego escribió otros libros científicos, filosóficos y teológicos. El excesivo trabajo fue minando su salud y murió sin haber cumplido los cuarenta años.

Leo en la página 118, Sección X, Colección Austral: “Al ver la obcecación y la miseria del hombre, al contemplarlo abandonado a sí mismo, como descarriado, en este rincón del Universo, sin saber quién le ha colocado en él, qué es lo que ha venido a hacer, lo que será de él cuando muera, incapaz de todo conocimiento, me espanto cómo un hombre a quien se hubiera transportado dormido a una isla desierta y se despertara sin saber dónde está y sin poder salir de allí. Y me admira cómo no se cae en la desesperación por un estado tan miserable…”.

Pascal pensó en una isla desierta para ubicar al hombre que quiere saber cómo vino al mundo, para qué y quién lo trajo. Yo pensé en una manzana que se viera suspendida en el aire y que le naciera un día un gusano que quisiera saber quién lo puso allí y para qué. Venía a ser lo mismo.

Él piensa que las profecías prueban que Jesús era Dios. Que una sola profecía bastaba para reconocer a Jesús como enviado por Dios. Y pensaría en el Universo como prueba del poder divino. Es lo que yo vi como evidencia fehaciente de que Dios existe.

Francisco Tomás Ortuño

Doctor por la Universidad de Murcia

sábado, 11 de abril de 2015

El muerto al hoyo y el vivo al bollo.

Fumarolas : 11 abril 2015, sábado, San Isaac.

Fragmento
…

Y fuimos a Alcantarilla.
-¿Qué se os había perdido allí?
-Fuimos al Cementerio; no habíamos vuelto desde que murió un amigo, hacía algunos años.
-¿A hacerle una visita?
-No precisamente, que salimos sin saber dónde estaba su tumba. Aunque estando en el Cementerio era como estar en la casa de todos los que allí viven.
-¿Viven?
-Mejor, reposan. Si vas a hacer una visita a un pariente de la Coruña, cuando pisas tierra gallega, te sientes ya con él. Pues aquí lo mismo: Si vas al Cementerio a visitar a un difunto, cuando pasas las puertas del Camposanto, puedes dar por hecha la visita. Como no te van a dar conversación, con sentarte en un banco de la entrada, sacas lo mismo que leyendo su nombre en una lápida.
-Pues eso. ¿Y a qué fuisteis, entonces?
-Por si decidiéramos descansar allí luego para siempre.
-¿Y os gustó el sitio?
-Lo que se dice gustar, no; si buscas silencio, mucho, si diversión, poco. Con todo es un lugar bonito y limpio, con muchos panteones y retratos.
-¿Y por qué no en Jumilla, donde están los padres y hermanos?
-La seguridad de que allí no queda nada. Si creyéramos que agradecen la visita, otro gallo cantaría.
-Ahora muchos quieren que incineren sus restos mortales.
-¿Y qué hacen con sus cenizas?
-Las guardan en un frasco los familiares.
-El final será tirarlo a la basura, porque, fuera de los más allegados, ¿quién va a guardar un frasco con los restos de un difunto?
-¡Guárdalo bien, que es tu abuelo!
-¿Dejó la casa que tenía y los euros del Banco?
-Sí, claro, ya se repartieron entre los hijos.
-Entonces, ¿para qué guardar sus cenizas? Yo no quiero tal recuerdo; cuando no me vean, me lo quito de encima. ¿A quién se le ocurriría una idea tan macabra? Guardar los restos del muerto en un tubo. ¿Y si, como Aladino, saliera una noche y dijera no estar bien atendido? No, no quiero restos, ni tubos con  cenizas. El muerto al hoyo y el vivo al bollo.

Francisco Tomás Ortuño.  Murcia

El excusado.

Fumarolas : 9 abril 2015, jueves, San Calixto

Murcia, las doce mañaneras, en mi apriscadero.
-¿Qué has dicho? Nunca te oí decir palabrotas.
-Apriscadero no es ninguna palabrota; es un sinónimo de aprisco.
-¿Y a qué llamas aprisco en la casa?
-Tú sabes que aprisco es el lugar donde se recoge el ganado. Y aquí, que no hay ganado, no puede haber aprisco; pero hay algo semejante, que el lenguaje da mucho juego, y yo le llamo aprisco a mi camarín o petit bureau.
-Acabemos, ahora sí te entiendo.

-En Rillo, donde pasé dos años de maestro, la casa no tenía baño; carecía de excusado, aseo, servicio o como quieras llamarlo. Si la urgencia era a media noche, como si era a mediodía, había que salir a la calle, cruzar una carretera y entrar en un aprisco lleno de ovejas.
Menos mal que no eran toros. Si los animales se pensaban que era la hora de salir al monte, unas despertaban a las otras y empezaban a balar. No quiieras saber la que armaban. A mí me ocurrió veces de salir como había entrado. Las ovejas dirían luego: “¡Falsa alarma, a dormir de nuevo!” Y se aquietarían otra vez.
-¿Y no tenían retrete las casas de aquel pueblo?
-Tenían “parideras” que era donde guardaban los pastores su ganado por la noche. Eran los años cincuenta y cuatro y cincuenta y cinco del pasado siglo.
-¡Cómo ha cambiado todo a partir de esa fecha! Empezó a gestarse la vida nueva que tenemos hoy, que las cosas no aparecen de la noche a la mañana por generación espontánea. Todo tiene un comienzo, un proceso y un fin. Lo que vemos que aparece como nuevo, tuvo su vida embrionaria, su crecimiento, hasta aflorar en el mundo. No surgió de golpe. Fue como un parto: nace un niño, pero antes ocurrieron muchas cosas. Que se lo digan a las mujeres, que de eso saben mucho. Cuando sienten que algo surge o se mueve en su barriga, saben que a los pocos meses va a dar la cara.

En aquellos años que yo estuve en Rillo y que hice mi Servicio Militar en el Campamento “Carraclaca” de Lorca, la vida se removía como despertando tras un sueño largo. Era algo insólito, que no se había dado antes. Miles de años durmiendo para, de pronto, emerger como la primavera del invierno. ¡Qué cambios!
-Vale, vale, que te veo venir, Humberto. Se inventaron cosas nuevas y punto.
-El punto fue seguido y no aparte; o suspensivos, si te gusta más.
-Es que los hombres pensarían más y mejor que antes.
-No fueron los hombres, Saturio, fueron las cosas, que tenían que venir al mundo y llegó la hora de que vinieran. Nadie puede atribuirse la paternidad.


Francisco Tomás Ortuño.  Murcia

viernes, 10 de abril de 2015

La gata Sara.

Fumarolas : 10 abril 2015, viernes, San Estanislao

Murcia, las once, en mi camerino. El sol no ha salido ni creo que vaya a salir. Dijo Mónica ayer que el fin de semana sería lluvioso por el Sureste peninsular. Y hasta nombró a Murcia, que, por lo general, se la salta como si no existiera. “Lloverá por Almería, por Valencia y por el resto de la costa mediterránea”.  

En una ocasión, mandé una nota al periódico: “¿Acaso no ven que Murcia está ahí, muy cerca de Alicante, con un mar en su interior, y pueblos tan famosos por sus vinos como Jumilla, tan notables por sus muebles como Yecla o tan relevantes por su alcurnia como Lorca? Pues publicaron mi nota pero luego seguían suprimiendo a Murcia en sus pronósticos.

-Tienes razón, que Murcia no es como Cataluña, que quiera ser independiente. Se quedó sin Albacete y no dijo ni mu. “Será mejor así”, pensó. Cartagena se enfada a veces, pero ella no se ofende. Por eso, cuando Mónica u otros se la saltan, correría a decirles que la nombren, por favor, que ella es también como el resto de las regiones.

Entra mamá con la gata en su jaula, donde la llevamos cuando va a Santana.  Cuando sale de la jaula, corre por los pasillos. Hay que llamarla para que se tranquilice: “¡Sara, Sara!”. Ella maúlla asustada. Y yo ¿qué puedo decirle? Si comprendiera, le diría que esta tarde viene un señor importante al taller a dar una charla a las mujeres. Pero, ¿cómo darle a Sara explicaciones?

Pronto se hará a la casa. “Los perros son de los dueños y los gatos de las casas”, dice una máxima o sentencia. Y estos dichos son como los refranes: hijos de la experiencia. Han nacido porque se observan infinidad de casos y dan lugar a la síntesis del aforismo. Como si dices: “Año de nieves, año de bienes”, han tenido que pasar muchos años para ver que era así.


Francisco Tomás Ortuño.  Murcia