miércoles, 20 de mayo de 2015

La Arboleja.

Fumarolas : 20 Mayo 2015, miércoles, San Bernardino
          Ayer estuve en la Arboleja. Fui en coche por la hermosa huerta que la une -o separa- de Murcia. “Dende Murcia a la Arboleja” se titula un libro de poemas panochos; el autor conocería bien este camino para cantarlo en sus versos.
Para saber lo que es la huerta de Murcia, nada mejor que ir a la Arboleja. ¡Qué delicia vivir allí, entre huertos repletos de naranjos! Las viviendas son más chalés que casas de labranza.
¿Quién iba a pensar hace unos años que en las puertas de estas casas, habría, indefectiblemente, una cochera? Las mulas desaparecieron, los carros y  los arados. Llegaron los tractores a sustituirlos, los coches, la televisión.
Ver estas barracas huertanas, alegra el corazón. A mí me daban envidia ayer estos huertanos y sus tierras, lejos del mundanal. Ideales para una cura de nervios, como un sanatorio.
Sin querer, me acordé de Santana, en Jumilla, cerca del convento franciscano. Veía ciertas similitudes, con lo dispar del paisaje. En los dos ambientes encontraba silencio,  naturaleza abierta con estallidos de sol.

                                               Francisco Tomás Ortuño,  Murcia

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