domingo, 1 de febrero de 2015

La calor.

Fumarolas: 1 febrero 2015
Fragmento

-Yo pensaba, Florián, que “la calor” era un galicismo incorrecto, importado de “la chaleur”, que es femenino en el país de arriba. Pero ahora, ya no sé qué pensar. He oído que están admitidas las dos maneras de decir: “el calor” y “la calor”, si bien la segunda es vulgarismo. Así, los sesudos académicos se han quitaron de encima el problema.

-Dicen muchos “la calor”, don Eugenio.
-Pues admitamos el término en femenino y Santas Pascuas, Florián, ¿vamos a discutir por eso? Aceptemos las dos formas y todos contentos.
-Sí, que tenemos que justificar el cargo, Eugenio, que ahora con los recortes podemos correr el riesgo de que nos dejen a la mitad nuestro sueldo. O que digan: “Los pares fuera”; y de la noche a la mañana, “a la rue”, como quien dice.
-La verdad, Florián, es que hacemos poco en esta docta casa. Tú mira en derredor: unos leen el periódico, otros hablan por no estar callados, otros hacen como que leen y están durmiendo, y así todos.
-¿Y qué quieres que hagamos, Eugenio? Son los nuestros cargos honoríficos, por ocupar sillones. Que uno fallece otro lo ocupa, que a rey muerto, rey puesto.
-Como se fije el ministro Montoro, verás tú. Igual deja la mitad de sillones sin sueldo. Tú callado, como hacía don Juan Carlos el Rey… A propósito, ¿en qué quedaron sus cacerías de elefantes?


                            Francisco Tomás Ortuño.  Murcia

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