sábado, 21 de febrero de 2015

A la luna.

Fumarolas : 20 febrero 2015
Fragmento

Por la talla, hay personas normales y personas que no lo son. Por arriba de uno noventa o por debajo de uno cincuenta y cinco no son tallas normales. Los afectados lo saben bien, que los demás se encargan de decírselo. En la pareja que vi el domingo, ella era tremendamente alta. Llamaba la atención. 

Pensé si el alma de los altos sería más grande que el alma de los bajos. Sí, lo pensé a la vista de esta mujer. ¿Podía ser que una mujer tan alta tuviera un alma pequeña? Su compañero, a su lado, era más bajo todavía. ¿Se corresponderían sus almas con el tamaño de sus cuerpos?

Por la noche, soñé que jugaba al fútbol. Se trataba de otro aspecto espiritual. Éramos dos equipos. Cuando acabó el encuentro, los jugadores salieron del campo. Solo quedamos el portero contrario y yo. Ya no hice otra cosa que correr con el balón y lanzar tiros a puerta. “Para tu edad, es mucho ejercicio”, pensé. Pero seguí corriendo.

            Cuando desperté estaba cansado, exhausto. No era para menos. Y pensé de nuevo: “¿Qué relación tiene mi cansancio con el sueño?”. Si mi cuerpo estaba allí en la cama, sin moverse, ¿por qué me sentía fatigado? ¿Era que mi alma había corrido tras el balón y lo había transmitido al cuerpo? 

            ¿Por qué pienso tales cosas?

Llevo aparcada un mes una poesía que escribí cuando iba a Inacua. Como hacen los pintores con sus cuadros hasta que los firman, le iba cambiando morfemas y hasta frases. Hoy te la ofrezco firmada:


A LA LUNA


Cuando voy a la piscina,
La luna me va siguiendo
Camina que te camina.

Se cree que me está engañando:
Me dice que va creciendo
Y yo sé que va menguando.

La luna me está mintiendo:
Me dice que va menguando
Y yo sé que va creciendo.

Y lo que quiere es jugar
Con alguien que la acompañe,
Que sola no quiere estar.

Yo quisiera ser tu amigo
Y sin que nadie me viera
Subir a jugar contigo,

Pero de China hasta Angola
Todo nace con un sino,
Y tu sino fue estar sola.



F.T.O.  febrero, 2015
                                    
                                    Francisco Tomás Ortuño.  Murcia


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