sábado, 16 de mayo de 2015

Bienvenida a las personas de color.

Fumarolas : 16 Mayo 2015, sábado, Sta. Gema

En la calle, debajo de mi ventana, han montado una Oficina. Algo se cuece entre negros, que se han reunido unos cien. Ellos sabrán de dónde vienen y lo que buscan. Mamá dice que les dan “papeles” para vivir aquí. Es el problema de los inmigrantes, que necesitan justificar su identidad para residir en España. Hay con ellos algunas mujeres y niños.

Se amontonan en la puerta de la improvisada Oficina del edificio Barchilla. Podían guardar un orden. Si a su país no ha llegado el invento, aquí sí lo tenemos. Hablan fuerte, como gritando. Se ríen fuerte también. Me recuerda los tiempos, ya lejanos, cuando nosotros hacíamos lo mismo.

 Alguien vería que era mejor una máquina simple que marcara el número a seguir. Pronto se impondría en mercados, bancos, centros médicos, etc. ¿Dónde vas hoy que no guardes turno para que te atiendan? Mi médico, quizás, sea el único que no haya entrado por el aro de la modernidad: cuando entras a la sala de espera, tienes que preguntar: “¿Quién es el último?” para saber cuándo te toca. Con lo fácil y práctico que es coger tu número y esperar. Don Miguel es como era mi padre hace medio siglo: “¿Para qué la máquina si hemos pasado siempre sin ella?”.

Son ruidosos los negros. ¿Cómo se entenderán? En cambio son personas, como tú y como yo. Te miran y te sonríen. Mamá dice que son de Nepal huyendo de los terremotos; pero yo creo que son africanos. De qué país, no sé, pero africanos seguro.

La Comunidad Europea ha llegado, por fin, al acuerdo de repartirse a los que llegan y no tenerlos colgados de verjas para saltar en un descuido. “¡Ahora, todos a una!”. Y muchos se quedan en el camino.

Se han dado cuenta de que son personas que huyen de un desierto que no tiene ni agua para beber. “Yo me la juego, pero aquí no sigo” se dicen muchos. Como héroes los ven salir de sus casas y aldeas. “¡Suerte!”. Mejor que los reciban y los repartan por Europa.

Estos negros que gritan abajo serán inmigrantes que buscan “papeles” para fijar su residencia en Murcia. Démosle la bienvenida.


Francisco Tomás Ortuño. Murcia

viernes, 15 de mayo de 2015

Llenar el tiempo.

Fumarolas : 15 Mayo 2015, viernes, San Isidro
Fragmento

Mamá sigue con sus Clases de pintura. Ha encontrado la fórmula perfecta de pasarlo bien en su jubilación. ¡Qué maravilla, tener un pasatiempo semejante! Al mejor amigo se lo recomiendo.
Se lo dije a Raimundo cuando iba a jubilarse: “Un horario pleno de la mañana a la noche: paseo, lectura, tertulia…” Lo peor es no tener nada que hacer y caer en depresiones con pensamientos negativos, como “ya no sirvo para nada”, “nadie me necesita” o “¿qué pinto ya en este mundo?”.
Y más en nuestro tiempo, cuando todo ha cambiado tanto, cuando es tan fácil sentirse forastero en la propia casa. Hay que distraerse con aficiones enterradas, con gustos de la niñez, con afectos solapados que se fueron dejando para luego.
Pobre del que no tiene donde echar mano. Mi hermano encontró en la pintura su pasatiempo preferido. Yo me alegré cuando supe que se levantaba temprano a seguir el cuadro que llevaba a medio. Luego la emprendió con el ordenador y su afición a la lectura lo llevó a crear una Sección titulada “Fragmentos Literarios”, que manda a los amigos.
El ordenador ha salvado a muchos del hastío. Cuántos mayores pasan horas recibiendo Correos y contestándolos como en una tertulia. Es otra de las virtudes, algún día se dirá, del correo electrónico.
Para mí escribir Soflamas, Litesofías o Fumarolas es otra forma de estar entretenido. Recibo reportajes maravillosos de amigos y yo, por mi parte, les mando mis escritos. Si sé de alguien que dice: “Me falta tiempo para tanto que tengo que hacer”, puedo asegurar que esa persona es feliz. Hay que llenar el tiempo. Quitar fisuras.
Ayer estuve con don Miguel Blanco, el médico. Tiene mi edad y se ha quedado viudo, factores que podían hundirlo en la mayor de las depresiones. En cambio, mantenerse en activo lo salva. Habla con la gente y se siente necesario. Justo lo que necesita, que la mayor desgracia en los ancianos es no hacer nada.


Francisco Tomás Ortuño. Murcia

jueves, 14 de mayo de 2015

Susto.

Fumarolas : 14 Mayo 2015, jueves, San Matías
Fragmento

El susto fue tremebundo. Llevaba en mis manos el ordenador y se me cayó al suelo. Pensé que se habría borrado cuanto llevara escrito en él. “Adiós - me dije-, libros míos, adiós Soflamas, Cuentos y Crónicas de muchos años”.

Con veneración, como si se tratara de un herido grave, si no de un muerto, me agaché a recogerlo. No se movía. “¿Por dónde saltará la sangre?”. Lo deposité con cuidado en una mesa, como si fuera el quirófano.
“¿Habrá fallecido?”. Pensé que me las había con un cadáver.   

Me decidí. Lo enchufé en la corriente como hacía antes. El ratón no se encendía. Probé con los dedos y respondió. Se puso en marcha. Estaba vivo a pesar de todo. “¡Qué valiente!”, le susurré al oído. ¿Habrá sido un aviso? –pensé luego. La vida avisa de muchas maneras. Hay que estar atentos, vigilantes siempre, y obrar según te demande la ocasión.


Francisco Tomás Ortuño.  Murcia

miércoles, 13 de mayo de 2015

Ama de casa.

Fumarolas : 13 Mayo 2015, miércoles, Ntra. Sra. De Fátima

Mamá anda nerviosa con los desagües. Espera al fontanero. Veo mejor que nunca lo que es ser ama de casa. Si no existiera había que inventar el oficio. Ser ama de casa es estar pendiente de los pormenores que la hacen funcionar: la luz, el agua, la televisión y lo que venga a mano.

Nunca había reparado lo suficiente en lo importante que es esta figura. “¿Profesión?”, preguntan al varón y responde: “Albañil, mecánico o fontanero”. ¿Por qué la mujer no dice: “Ama de casa” con la cabeza bien alta, orgullosa de atender un hogar, que tiene más teclas que un piano?

Conocí a un Inspector que decía: “Si el coche se me para llamo a un mecánico; ¿por qué tengo yo que saber de mecánica?”. Desde hoy respetaré mejor el trabajo de mi mujer y no quitaré una silla sin antes consultarle. Tenemos que respetar en lo que vale el oficio de ama de casa, de cuidadora del hogar.

Delimitemos campos y cada cual que atienda el suyo. Tan digno es uno como otro. Trabajos independientes y personas cualificadas que los atiendan. ¿Te parece poco atender el jardín, lavar la ropa, preparar la comida, limpiar, planchar, etc., etc.

-Pero el hombre elige su profesión. ¿Por qué la mujer ha de ser ama de casa si no le gusta el oficio?
-Puede ocurrir que quiera cambiarlo con su marido y todo queda resuelto: él amo de casa y ella contable de empresa. ¿Qué a ninguno le gusta el papel? Entonces más sencillo: se busca a otra persona con vocación manifiesta de cuidar el hogar, y se le paga por su trabajo.
Acaba de llegar el fontanero. Mi señora le explica lo que quiere. Ellos verán de resolverlo. 


Francisco Tomás Ortuño.  Murcia

martes, 12 de mayo de 2015

Mohamed Alí.

Fumarolas : 12 Mayo 2015, martes, San Pancracio

Anoche vi en la tele un combate de boxeo. Ya tiempo que no veía otro. “¿Los habrán prohibido, me preguntaba, como los toros en Cataluña?”. Y anoche, zapeando, me tropecé con un ring y dos boxeadores encima recibiendo golpes a diestro y siniestro.

Seguí mirando la pelea y vi que uno de ellos era Kasius Klay, mi favorito cuando era joven. Lo reconocí enseguida. Me parecía volver atrás en el tiempo. Movía los pies sin cesar, como saltando a la comba, como bailando. Con sus brazos largos frenaba al contrario, no le dejaba acercarse, y, de pronto, ¡zas!, le propinaba un “oper kut” que lo dejaba fuera de combate.

Mohamed Alí o Kasius Clay nació en 1942 en Estados Unidos.


Francisco Tomás Ortuño.  Murcia

lunes, 11 de mayo de 2015

Un maestro ejemplar.

Fumarolas  :  11 Mayo 2015, San Justino
Fragmento

Murcia, las doce, junto a la ventana que da a la calle “Maestro Salvador Ortiz”. No es que sea una gran avenida, pero ahí está con sus placas en ambos extremos, entre “Pintor Sobejano” y “Federico Balart”.

Salvador era maestro en “San Andrés” cuando yo vine a Murcia, en el año 1.981. Hasta que se jubiló, estuvo con niños de tercero,  en la segunda planta. Se veía a la legua que era un maestro ejemplar.

Quería a los niños y los niños lo querían a él. Era de estas personas que nacen para ser maestros y fuera de la escuela no saben estar. Buen maestro, buen compañero y buen amigo.

Una Semana Santa me dejó su balcón para ver con mi familia, de cerca, los pasos de Salzillo. Hay personas buenas por naturaleza, y lo extraño sería que no obraran así. Más difícil es la ascética de quienes tienen que luchar para conseguirlo.

Sus alumnos luego, agradecidos, consiguieron del Ayuntamiento que le pusieran su nombre a una calle. No es muy relevante, como digo, que apenas tiene cien metros, pero para su familia será, sin duda, la calle más importante de Murcia.

Si viera él esta calle desde su nueva residencia, que cae debajo de mi ventana, y leyera su nombre en unas placas, no sé lo que pensaría. Tal vez se sonriera de las vanidades del mundo, o se alegrara porque fueron sus alumnos los que pusieron su nombre. Un abrazo, Salvador.


Francisco Tomás Ortuño. Murcia

sábado, 9 de mayo de 2015

Floridablanca.

Fumarolas : 9 mayo 2015, sábado, San Gregorio
Fragmento

-El domingo pasado estuve en la Iglesia del Carmen, por Floridablanca. Mañana iré con mis nietos a la Romería del Cristo, en Jumilla.
-¿Te refieres al Parque de Floridablanca?
-Sí, en honor al Conde de ese nombre, que nació en Murcia en el siglo XVIII, se doctoró en Leyes a los veinte años y se trasladó a Madrid, donde instaló su bufete.
-Háblame de este personaje murciano, Zacarías.
         -Su nombre era José Moñino, y nació en 1728. En Política llegó a ser Secretario de Estado. Tuvo una vida agitada en extremo, por la época en que vivió -la Revolución Francesa- y la situación del país con Carlos IV.
         Colaboró con Aranda en la expulsión de los Jesuitas. Cuando en 1773 consigue la disolución definitiva de la Compañía de Jesús, el Rey, en premio a sus servicios, le nombra CONDE DE FLORIDABLANCA.
         Quiso dimitir de sus cargos, dimisión que no le fue aceptada. En 1790 sufrió un atentado del que salió ileso. Cayó en desgracia y fue procesado bajo la doble acusación de abuso de poder y sustracción de fondos públicos. Murió en 1808. ¿Qué más quieres que te diga?
-Lo de la sustracción de fondos públicos, por lo visto, no es solo de nuestro tiempo, Zacarías.


Francisco Tomás Ortuño. Murcia