martes, 16 de diciembre de 2014

Confirmación.

Fumarolas: 16 diciembre 2014
Fragmento

     Murcia, lunes, las cinco y media. A las ocho iremos a la Confirmación de mi nieta Isabel. Sí, ahora se celebra la Confirmación como siempre se hizo con la Primera Comunión. En los Colegios se prepara a los niños y un día, señalado de antemano por el señor Obispo, van a la iglesia con gran ceremonial. Las familias de los confirmandos y confirmandas se reúnen luego en una casa, cada cual en la suya, a celebrarlo.

     -Pero, ¿qué es la Confirmación? ¿No será una treta de los grandes comercios, que no saben qué hacer para vender más? ¿No ves cuántos días van introduciendo para celebrar, que requieren un regalo? Día del padre, de la madre, de los enamorados, de los animales, del campo… Y la gente a comprar.

     -Confirmar es reafirmarse uno en algo que hizo antes. Con el Bautizo el niño se hizo cristiano, entró en la Iglesia por la puerta grande, se hizo de la gran familia de los Hijos de Dios; y ahora, con la Confirmación, sabiendo lo que hace, dice públicamente, que está conforme con pertenecer a la familia cristiana, a la que sus padres lo llevaron cuando no sabía hablar ni menos comprender lo que hacía.

     -¿Sabes una cosa, Hilario? Que me parece bien que los niños y las niñas se confirmen en la pubertad. Y que lo volvieran a hacer más veces: “¿Te reafirmas en tu fe?”. Y así Isabel y otras sesenta y dos niñas más hicieran su Primera Confirmación de las muchas que harían luego a lo largo de su vida.

     -Sí, tiene sentido que celebren su Primera Confirmación, como celebran su Primera Comunión. Y que repitieran a menudo. Sería como una revisión constante de su fe. ¿Sabes lo que pienso, Josué? Que los que se casan debían confirmarse también varias veces delante del sacerdote que los casó por vez primera. “¿Seguís enamorados como el día de vuestra boda?? “¡Sí, padre!”. “¡Y yo también!”. “Pues os confirmo en vuestro matrimonio, os deseo larga vida y muchos hijos para Dios”. Y cada cinco o diez años renovar de nuevo la boda.

     -No me parece mal lo que piensas, que las Bodas de Plata a los veinticinco y las de Oro a los cincuenta me parece poco celebrar. que hoy va siendo un milagro que el matrimonio llegue unido a las Bodas de Hojalata, que son a los diez años. Yo cada cinco años celebraba el seguir unidos. Quizás que se obrara el milagro de unirse de nuevo a los separados o de unirse más a los unidos.


                         Francisco Tomás Ortuño. Murcia

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