Fumarolas: 15 octubre 2014
Fragmento
Mi señora y yo fuimos al Mercado. Hasta tomamos un zumo de naranja con fritillas para desayunar en una terraza. Estaba muy cambiado el Mercado de los martes de Jumilla. Del interior habían sacado los puestos a la calle, como hacen en Murcia los jueves por Vistabella. Desde la antigua Estación de ferrocarril, o Feve, al Instituto, se ha cerrado el paso a los coches, y en un cuadrado amplío solo hay vendedores y compradores de mercancías.
Desde nuestro punto de observación, vimos caras nuevas y caras conocidas, de saludar. Pedro Antonio, sacerdote, se nos acercó. “¿Cómo estáis?”, dijo. “Bien, ¿y vosotros?”. Es la forma común de saludar. En Francia dicen: “Comment ça va?” para decir lo mismo. Y en Gran Bretaña: “How do you do?”. Y yo me pregunto: “¿Para qué aprender idiomas si hay más de mil y todos no se pueden aprender?”.
-Tú llevas tiempo con los idiomas, Francisco.
-Lo mismo es vicio; como una afición impenitente. En vez de numismática, como hacen otros, me dedico a la idiomática, pero sabiendo que luego, más bien pronto que tarde, llevaremos en el bolsillo un traductor, como se llevan gafas o un reloj de pulsera.
-¿Qué te hace pensar eso?
-La mezcla de razas que vemos por todas partes: chinos, japoneses, moros, rusos... ¿Para qué aprender un idioma si te pueden parar cien que te hablen en otro que no sabes? Tiempo perdido. Pobres Academias de lenguas extranjeras. Pobres Profesores de idiomas.
Francisco Tomás Ortuño. Murcia
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