Fumarolas: 4 octubre 2014
Fragmento de 4 julio 14
-Debe de ser apasionaante el oficio de detective, Pascasio; ahí es nada, buscar a un malhechor por el rastro que deja tras de sí.
-¿Y si no deja rastro, Calixto?
-No hay crimen perfecto, Pascasio, ni falta sin huella que la delate. ¿No ves el caso Urdangarín? Hoy lo dicen los periódicos: pensaba que no se iba a descubrir “el pastel” y, de pronto, ¡zas!... Yo sería detective.
-¿Y qué harías para descubrir a un ladrón, por ejemplo?
-Obraría por instinto. Pensaría en ladrón, para saber cómo pensaba él, y seguiría a personas que pasaran por decentes. Seguro que daba con él. ¿Quién iba a pensar que en la familia real había chorizos? Pues yo de ahí, justo de ahí, hubiera sospechado primero.
-Son cosas que trama el demonio, Calixto. Los jueces debieran ser más indulgentes.
-¿Tú apoyas a los ladrones?
-No, pero yo juez, no me ensañaría con ellos.
-¿Por qué?
-Porque la culpa fue del “tren” que los llevaba.
-No te entiendo.
-El demonio pone una venda en los ojos de algunos; y le tocó a él, pobrecito. “¡Qué listo es!”, oía decir a sus parientes, y el demonio se reía viendo cómo caía en la trampa. Luego volver atrás le era imposible. Fue el demonio, Calixto, que lo mismo hubieras caído tú. Yo de los jueces, sería más compasivo.
Francisco Tomás Ortuño. Murcia
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