miércoles, 19 de noviembre de 2014

Vaso medio lleno.

Fumarolas: 19 noviembre 2014
Fragmento

Murcia, las nueve, en mi retiro. Amanece otro día, Claudio. Cómo vaya a ser no me importa tanto como que ha nacido. Es lo mismo que si te preguntan: “¿Cómo estás?”. Y tú respondes: “Estoy”. Lo que puedas decir más, importa poco. Es la diferencia entre ser o no ser en Peret, el cantante de rumbas que nos dejó este verano. Antes era y después no fue. “Una lágrima cayó en la arena”, cantaba, y en lo sucesivo no cantaría.

San Crispín. Trescientos veintitrés días pasados del año y cuarenta y dos por pasar. El pesimista dice: “¿Tantos ya?”; y el optimista: “¿Quedan tantos aún?”. Lo de la botella medio llena. Para unos: “¡Qué poco queda!”. Y para otros: “¡Cuánto todavía!”.

-Me temo, Feliciano, que se nace de una forma de ser y no  de otro modo. Veo dos bandos muy delimitados: o eres “opti” o eres “pesi”. Habrá matices, pero en el fondo eres de uno o de otro bando. Te comento lo de ayer: ¿Qué más quisiera el incrédulo que creer? Pero como se nace se pace.

-Dos amigas se cuentan lo que hicieron el verano pasado. Una se embarcó en un crucero por el Mediterráneo y visitó lugares sin cuento. “Maravilloso, maravilloso”, decía la amiga. Y compró de todo lo que veía. “Maravilloso, maravilloso”, respondía su amiga.

-Y tú, ¿qué hiciste?, le pregunta luego la otra. “Hice un Curso de buenas maneras”.
-¿Y qué aprendiste en ese Curso?
-A decir “maravilloso, maravilloso” a cuanto escuchara.

-¿Un chascarrillo de cazadores? Como sabes, los cazadores son siempre exagerados. Uno dice haber cazado elefantes en los Pirineos.
-¿Has dicho elefantes? Si en los Pirineos no hay elefantes -dice el otro.
Y el primero le responde: “No los hay desde que yo acabé con ellos”.



                             Francisco Tomás Ortuño. Murcia

martes, 18 de noviembre de 2014

Arriesgar.

Fumarolas: 18 noviembre 2014
Murcia, las diez y media, en mi rincón o gabinete. “No vendas el reino de la eternidad por un segundo”, dice un Pensamiento. ¡Qué razón tiene el que lo escribió!
-Y si lo escribió es porque lo pensó antes. No es que sea un pensamiento de mucho calado filosófico, que otros lo pensarían también, pero, como dijo Colón: “El mérito es del  primero”.
-¿Quién no ve que habiendo un Reino para gozar eternamente  no debe pecar? Es de cajón. Si tan claro tengo que Dios me espera, ¿cómo voy a distraerme ni un segundo en cosas tan vanales como el dinero o la fama?
-Pero lo malo, Julián, es que no lo tenga tan claro, que dude que sea verdad que Dios lo espera y vaya a lo seguro. Esa es la gran cuestión: que lo crea o que no lo crea.
-Si lo cree y peca es un mentecato; si no lo cree y no pecas, es otro majadero. El Pensamiento debía decir: “No vendas el reino de la eternidad por un segundo, si tienes fe”.
-Todo es cuestión de fe, y la fe ni se compra ni se vende: Se tiene o no se tiene. Con todo, hemos de arriesgar si queremos conseguir. Los que triunfan en la vida son los que arriesgan sin pensar que pueden perder. El mayor peligro en la vida es no arriesgar nada.

                            Francisco Tomás Ortuño. Murcia

lunes, 17 de noviembre de 2014

Cobrar cuando no trabaja.

Fumarolas: 16 noviembre 2014

Fragmento


-¿Te has enterado, Zacarías, de los viajes de Monago, el Presidente de Extremadura?
-¿A qué viajes te refieres, Raimundo?
-Le achacan o atribuyen más de treinta viajes a Canarias con dinero público.
-¿Y a qué va tanto el Monago a las Islas Afortunadas?
-Él dice que a resolver asuntos relacionados con su Comunidad; pero hay quien piensa que a ver a una amiga que tiene en Tenerife.
-¿Y tú qué opinas, Raimundo?
-Que si va a servir para que, en adelante, los políticos, sean Alcaldes, Senadores, Consejeros o Ministros, presenten facturas de sus viajes y cumplida cuenta de la misión que realizan, bien venido sea. Que no hay razón para que se paseen con la familia a ninguna parte con dinero nuestro. Que tienes que preguntar algo, lo llamas por el móvil; que no es de preguntar, que diga a dónde va, qué tiempo le lleva el viaje y lo que gasta en comida. 
-Que entrar en Política era tocarte la lotería. 
-Ya es hora de que se recorten gastos y se corten cuando terminen su mandato. ¿A qué los sueldos vitalicios? Si yo busco a un trabajador para mi casa, le pago mientras que trabaja. ¿Por qué tener que cobrar cuando no trabaja?


                            Francisco Tomás Ortuño. Murcia

domingo, 16 de noviembre de 2014

Ángel caído.

Fumarolas: 16 noviembre 2014
Fragmento

-Siempre hubo guerras, Adolfo. No hay un año en la Historia limpio de guerras fratricidas. Tiene que haber una causa que las produzca.

-Convéncete, Heriberto, si hay guerras es porque Dios lo permite. Si quisiera, ya tiempo que había acabado con el demonio, que es el causante de todos los males. Todo arranca de la envidia que padeció aquel Ángel cuando Dios creó al hombre. Sintió tal envidia que solo pensó en destruirlo. Y lo engaña con soberbia, con avaricia, con lujuria, con ira… De estos pecados, llamados capitales, nacen otros, pero todos tienen la misma raíz. Es el demonio, Heriberto, que no duerme, el que siempre está al acecho para engañar a los hombres.

                             Francisco Tomás Ortuño. Murcia

El puesto de los pollos.

Fumarolas: 15 noviembre 2014

Fragmento

En el mercado había un puesto sin nadie. Me llamó la atención. Los vendedores dispuestos a servir a sus clientes con delantales blancos y gorros de cocina, y nadie a quien servir. Los demás con cuatro manos no daban abasto y estos mirando como pasaba la gente sin preguntar siquiera a cómo vendían los pollos. 

Porque el puesto era de pollos asados. Yo quería ver cómo despachaban los pollos que se asaban en unas barras giratorias y cómo los servían en su caldo correspondiente, pero me quedé con las ganas. Cuando llegó mi mujer y dijimos de partir, seguí mirando para atrás el puesto de los pollos asados, pero a nadie que los comprara. 

Me acordé de un dicho que oía de pequeño en casa: “Me metí a sombrerero por ganar algunos cuartos y en aquel tiempo nacían sin cabeza los muchachos”. ¿Por qué me acordé de este aforismo? ¿Tiene que ver algo con el puesto de los pollos? Sin duda que la mente ha pensado por su cuenta y ha ofrecido el producto por si era oportuno. 

Yo no he hecho sino transcribirlo. Habrá pensado sin duda mi cerebro, o las neuronas que lo componen, que padecían del mismo mal el que no vendía pollos por falta de clientes y el sombrerero porque no tenía clientes para comprar por falta de cabezas.

Decía mi tío Manuel que a unos les entra por la ventana una paloma para el cocido y a otros les cae un ladrillo. Quería decir que la vida es cuestión de suerte; sin saber por qué  a unos les vienen las cosas derechas y a otros torcidas. ¿Será lo mismo para estos vendedores de mercado? Que la gente pase olímpicamente de un puesto y no de otro, da que pensar. 

Oí que alguien se las ingenió pagando a unos extraños para que no se fueran de su puesto. Y de esta forma los que antes pasaban sin detenerse, ahora se paraban a comprar. El arte de vender es importante. No sabría decirte si con él se nace o se hace con la práctica. 

Mi sobrina no estuvo jamás en tienda alguna, ni tuvo familiares de donde aprender. Se casó con Pedro, que tenía tienda, y empezó a vender. El marido vio pronto que su mujer vendía más que él y que se ganaba a los clientes de forma natural. 

A cada comprador le preguntaba por sus problemas familiares. “¿Ha vuelto tu hijo de su viaje a China?”. “¿Se le curó el constipado a tu suegra?”. “¿Cómo le fue la operación de riñón a tu cuñado?”. Y encima les regala un rollo o un seguillo. “Esto de regalo para tu padre”. “Dale este caramelo a tu hijo”.

-Perderá regalando rollos y caramelos.
-¡Qué va! El que regala bien vende si el que lo toma lo entiende. Lo importante es la clientela. Si van a comprar, la ganancia es segura.


                            Francisco Tomás Ortuño. Murcia

Acertijos.

Fumarolas: 14 novbre 14
Fragmento

     La vida, si te fijas, es un juego de acertijos. Hacemos por nuestra cuenta, queriendo adivinar lo que es mejor. Que acertamos, bien; que no acertamos, a conformarnos con habernos equivocado. No rebelarnos, porque no conseguiremos nada. Aceptar no haber dado en la diana y probar de nuevo.

     Un juego de acertar lo que Dios quiere, que va por delante marcando tu camino. Tú vas detrás, en un juego difícil de adivinanzas. “¿Por aquí?”. Acerté. “Ahora por aquí”. Me equivoqué. Lo malo es que el error pueda llevar a otro error y perderte entre errores difíciles de volver al buen camino.

     En las personas con suerte todo parece fácil: un acierto te lleva de la mano a otro acierto, o te hace reflexionar pronto para seguir por donde debes ir. Pero, ay, en las personas con mala fortuna, todo son equivocaciones: Si por aquí, es por allí; si por allí, es por aquí.

     Supongamos que se yerra en el altar, que en lugar de Juan era Pedro y, precipitadamente, te tiraste al agua cambiando tu destino. Cuando te pongas a andar, lo más seguro es que tu vida vaya en dirección equivocada. Tu vida entera será una consecuencia de tu primer error. Y qué difícil volver para empezar de nuevo.

     -¿Qué hacer entonces?

     -Pedir consejo al Señor y, con mucha humildad, aceptarlo. Él mejor que nadie te dirá el atajo que debes tomar.



                             Francisco Tomás Ortuño. Murcia

jueves, 13 de noviembre de 2014

Reloj biológico.

Fumarolas: 13 noviembre 2014

Murcia, las nueve. Ya tomé mi desayuno, estuve en la piscina, hice gimnasia y vi la tele. Algunos dormirán a pierna suelta.
-A pierna suelta o sin soltar, ellos sabrán cómo duermen.
-Es una expresión que significa dormir bien. Será, Julián, que tienen el mismo reloj biológico o que los padres les enseñaron a acostarse tarde, y de ahí que madruguen poco. 
-Pero, ¿es que los padres pueden cambiar el reloj biológico de sus hijos? Yo creo que ese reloj no se deja cambiar así como así.
-Misterios de la naturaleza, Iván; todo, por lo visto, se deja maniobrar con la costumbre desde fuera.
-No lo dirás en serio; el reloj que cada uno tiene será como la talla o el color de los ojos: la suerte viene dada desde antes de nacer. ¿Cómo vas a cambiarlos a tu antojo o gusto una vez que han nacido?
-Pero quizás que un poco sí se dejen influenciar. En los cuarteles, se tenían que levantar a las ocho y yo creo que por miedo a los correazos del sargento, se despertaban a esa hora: todos los relojes, por la cuenta que les traía, se igualaban o adaptaban.

-Estudiaremos el caso, Julián, que puede ser más importante de lo que parece. Igual de ahí arranca que unas personas sean más despiertas que otras, o que rindan más o menos. Si debían de estar durmiendo por su natural y lo obligaban a levantarse, ¿cómo crees que iba a hacer bien lo que tuviera que hacer? Iría durmiendo cuando trabajaba. Y luego dormiría  mal, encima, porque no era su hora de dormir.
-En la naturaleza no podemos poner reglas a nuestro gusto. Tú no puedes decirle al Sol que se retrase dos horas en salir porque a ti te venga bien. Y a tu reloj biológico lo mismo. Tendremos que respetar su marcha nos guste o no nos guste. Es como el que nace zurdo y tú le atas la mano izquierda para que no la use.
-Hasta hace poco, a los zurdos los llamaban torpes o malos. Estaba mal visto que se escribiera con la mano izquierda. Y los niños sufrían al no poder hacer su natural. Luego vieron que la naturaleza terminaba por imponerse.

-Seguiremos con el tema, Iván, que de ese error pueden haber venido males del pasado. Una persona obligada a no ser ella misma podría devenir en locura. Hemos vivido mucho tiempo en un mundo de locos, Iván, y ahora sufrimos las consecuencias; que ciertos actos no se enmiendan en cuatro días. Ciertos errores se curarán a la vuelta de muchas generaciones.


                                                                                  Francisco Tomás Ortuño. Murcia